LOS DISCURSOS E INTERVENCIONES DE RICARDO LAGOS E, SON DIGNOS DE GUARDAR Y ESTUDIAR POR LOS NUEVOS POLITICOS.

viernes, 15 de agosto de 2008

RICARDO LAGOS DISCURSOS ABRIL 2001

1.      TÍTULO: DECLARACIONES DEL PRESIDENTE DE LA REPÙBLICA  D. RICARDO LAGOS E.  DURANTE VISITA AL METRO DE PARÍS

PARIS,  FRANCIA ,18 DE ABRIL DE 2001

 

En lo que ustedes vieron acá en materia del tranvía ligero, utilizaron una faja ferroviaria que existía y que prácticamente no tenía uso. En esa faja ferroviaria fue posible tener hoy un tranvía de las características de éste en el cual nos desplazamos.

 

El tranvía ligero, o ese Metro ligero, como decía el ministro Cruz, tiene un costo que es aproximadamente un tercio del costo de un Metro. Un kilómetro de Metro cuesta más o menos 50 millones de dólares; el costo de éste es del orden de los 12 a 15 millones de dólares por kilómetro.

 

Dijimos que hoy día tenemos 39 kilómetros de Metro en Santiago, y estamos agregando 8 adicionales, hoy en construcción. Ustedes recuerdan que dijimos que esperábamos agregar entre 30 y 40 kilómetros de Metro ligero, y esos 30 ó 40 kilómetros de Metro ligero tienen las características del cual ahora estuvimos.

 

Es la forma de combinar también el sistema de buses, lo que nosotros vimos es una estación de buses que está por inaugurarse de aquí a los próximos días, pero en donde la forma de integrar el bus con el Metro, o el Metro ligero, está hecha de tal manera que el desplazamiento de los pasajeros permite hacerlo con una comodidad distinta a la que nosotros conocemos. Eso es muy importante, la forma de integración modal, en tanto si queremos expandirlo lo podemos hacer con otro número de pasajeros. Es decir, no se justifica la inversión en Metro cuando el número de pasajeros que transitan es muy inferior, y por eso se vuelca al Metro ligero.

 

Para determinado tipo de soluciones, léase Vespucio-Vicuña Mackenna hacia Puente Alto o hacia Maipú, quizá puede ser más adecuado el Metro ligero que el Metro tradicional que conocemos. Ese es el sentido de lo que hemos visto, y por qué nos pareció importante venir aquí.

 

Vamos a tener ahora una reunión con un número significativo de empresarios y ahí vamos a discutir de temas más financieros.

 

Pregunta: ¿Nos podría contar un poco acerca de sus conversaciones con las autoridades francesas de manera de hacer un acercamiento de Chile a la Unión Europea?

 

S.E.: Como indiqué en la mañana en la reunión con el presidente de la Cámara de Diputados, las posibilidades de Chile de un acuerdo de libre comercio con Europa son reales y lo importante es cómo estamos en condiciones de mejorar lo que es el entendimiento entre otros países con el Gobierno de Francia. Francia juega un rol muy importante en la Comunidad y el propósito de la visita es precisamente asegurarnos que las negociaciones lleguen a buen término. Eso tiene que ver con la nueva ronda de negociaciones de la OMC y tiene que ver también con la negociación simultánea que está haciendo la Comunidad Europea con los países de Mercosur.

 

Estamos haciendo una ronda a través de todos nuestros embajadores, tanto el embajador en Bruselas como los embajadores en cada uno de los países de la comunidad, sin perjuicio de lo que podamos hacer personalmente como Presidente. Pero me parece que la visita a Francia tenía como propósito el poder comenzar a avanzar en esa dirección. Alguien dijo que era un poco extraño que el camino entre Washington y Quebec pasara por París, pero la razón simplemente era la necesidad de asegurar que así como estamos apurando un tratado con el norte, con Estados Unidos, también queremos algo en igual sentido con Europa. Ambos son socios comerciales muy importantes. Son negociaciones largas, pero es lo que han planteado los distintos países de la comunidad y ojalá podamos cumplirlo.

 

Pregunta: …

 

S.E.: El acuerdo con la Comunidad Europea es tener negociaciones para llegar a un acuerdo de libre comercio con los países de Mercosur y con Chile. Son dos negociaciones separadas. Gracias.

 

 

2.      TÍTULO: INAUGURACIÓN CUMBRE DE LAS AMÉRICAS DISCURSO DE S.E. EL PESIDENTE DE LA REPUBLICA, D. RICARDO LAGOS ESCOBAR, EN INAUGURACION DE LA CUMBRE DE LAS AMERICAS, EN CANADA

QUEBEC,  CANADA , 20 de abril de 2001

 

Hace tres años la comunidad hemisférica se reunió en Santiago. Ahora lo hace en Quebec, en esta ciudad donde confluye buena parte y es expresión de la riqueza y diversidad de nuestra América. Los extremos del continente se vuelven a unir para lograr que la democracia, las reformas económicas y la integración mejoren verdaderamente la vida de los ciudadanos de todos nuestros países.

 

Hace tres años dijimos que la educación era una de las tareas fundamentales de la región. Pero, reconozcámoslo, el mundo ha cambiado en estos tres años. En estos tres años la globalización se instaló en la mente de millones de personas. Se instaló como un desafío que tenemos que abordar, como un debate que tenemos que realizar, como una realidad ineludible que nos convoca ahora con mayores urgencias que las que teníamos hace tres años.

 

Junto a la educación, en 1998 nuestros países iniciaron negociaciones hacia el área del libre comercio de las Américas, que queremos que concluya hacia el 2005, como dijimos allí.

 

Hemos avanzado en estos años, pero tal vez hay que apurar el tranco, como tenemos que hacerlo también en educación. Dijimos hace tres años que aspiramos que para el 2010, el cien por ciento de nuestros niños accedan a la educación primaria, pero a una educación primaria de calidad, el 75% de nuestros jóvenes accedan a la educación media. Es bueno recordar los compromisos asumidos para saber todavía cuánto nos falta por alcanzar todavía.

 

Amigos y amigas:

 

Los países aquí representados compartimos un gran espacio común. Tenemos historias cercanas, pero una comunidad, aunque se nutre del pasado, de la geografía, se construye esencialmente en torno a un proyecto, a una tarea que apunta a un futuro compartido. Lo que hace posible esta tarea es un porvenir que queremos abordar entre todos, tener sueños comunes, un compromiso de acción.

 

Los objetivos que nos unen son la democracia, el respeto a los derechos humanos, el desarrollo económico y la justicia social. No es sólo convivir juntos en el mapa lo que da un sentido a nuestras vidas, es el futuro que vamos a tener que construir entre todos.

 

Y cuando miramos estos propósitos, digamos que los resultados conseguidos en los últimos años en la región son desiguales. Sí, hemos avanzado en recuperar la democracia y en asegurar el respeto a los derechos humanos, bien decía el Primer Ministro, los que aquí estamos, lo estamos por la voluntad de nuestros pueblos.

 

Hemos asegurado también, mucho mejor, yo diría, las fuentes del crecimiento que las fuentes de la justicia social. Mi conclusión es que tenemos un buen balance, pero tal vez necesitamos un mejor programa para las tareas que tenemos que hacer.

 

Las tareas del crecimiento económico han significado, reconozcámoslo, un camino duro para la región. Teníamos muchas distorsiones que corregir, las corregimos con valentía; entendimos que no había atajo fácil para el crecimiento, como tener que hacer las cosas bien, tener equilibrios macroeconómicos, abrir nuestras economías, la responsabilidad fiscal y monetaria; el populismo es tarea de ayer. Hacer bien las tareas en el campo macroeconómico es la obligación de hoy y en ese camino no hay izquierdas ni derechas. Hay los que lo hacen y los que no lo hacen bien.

 

Es cierto que esto ha significado un tremendo esfuerzo para nuestras economías, pero este esfuerzo ha valido la pena si perseveramos. Pero es cierto también que para continuar en el crecimiento, necesitamos más y mejor comercio.

 

Entendamos esto, entendemos el comercio como un medio, no un fin, como un instrumento para el crecimiento. El propósito final es crecer más, pero queremos crecer para que con ese crecimiento seamos capaces de mejorar la justicia social y la igualdad de oportunidades en nuestros pueblos.

 

A aquellos que aquí protestan, lo único que quisiera decirle es que el crecimiento es la base para mejorar la condición social, en condiciones de trabajo, medio ambiente, posibilidades mejores en educación y salud; el comercio es un elemento importante para crecer más.

 

Por eso yo diría que hoy, junto con entender que hemos aprendido a crecer y lo queremos hacer con un comercio más libre entre nosotros, tenemos también que ser capaces de preocuparnos de que ese crecimiento, el resultado de ese crecimiento, llegue a cada uno de los sectores más atrasados de nuestros países.

 

No habrá triunfo y nadie ganará si no hay una mayor justicia social en nuestros países. Debemos apuntar alto: democracia, sí; respeto a los derechos humanos, sí: crecimiento, sí; justicia social, también. Y si uno de estos términos fracasa o no alcanza el resultado que queremos en la ecuación, no estaremos a la altura del desafío que tenemos. Por eso me parece que estamos en presencia de un proceso complejo, no de una secuencia.

 

La justicia social no es la cuarta etapa que viene después de crecer, y el crecimiento viene después de alcanzar la democracia. Eso no es así. Reconozcamos, sin embargo, con modestia, que sabemos poco sobre cómo lograr una mayor justicia social e igualdad de oportunidades. Esto es así, porque la justicia social la vemos muchas veces más como una restricción que como un objetivo, en parte también porque hemos aplicado la misma receta en sociedades diferentes. No hemos respetado nuestra identidad, que nos obliga a veces a buscar caminos distintos, entendiendo simplemente que a partir de eso podemos avanzar.

 

No hay una receta única, como no hay un pensamiento único y en ese sentido tenemos que ser capaces de avanzar. Hay más de una solución para disminuir la heterogeneidad productiva de los sectores y regiones de nuestro continente, más de una solución para aumentar esfuerzos conjuntos en el ámbito público y en el ámbito privado, más de una solución para qué tipo de cambios queremos en nuestras sociedades, más de una solución para mejorar servicios sociales, más de una solución para mejorar y fortalecer la diversidad de familias en nuestra sociedad.

 

Uno de nuestros premios Nobel, Gabriel García Márquez, nos dice con mucha razón: “¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura, se nos niega, con toda clase de suspicacias, en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social?”.

 

Por eso creo que debemos llegar a estar tan orgullosos de reducir la pobreza relativa en nuestros países y entre nuestros pueblos, como queremos estarlo de nuestros equilibrios macroeconómicos, de nuestros presupuestos equilibrados y de una buena balanza de pago. Uno y otro son elementos sustanciales a lo que queremos construir.

 

No es cierto que para crecer tengamos que dejar de lado un mundo mejor e igualdad de oportunidades, y no es cierto que podemos lograr igualdad de oportunidades y un mundo mejor si no somos capaces de crecer y para crecer, entre otras cosas, tenemos que atrevernos a comerciar libremente entre nosotros.

 

En términos generales es fácil percibir también que el campo de las políticas redistributivas tradicionales se ha angostado, es menor, es más difícil. Más que de redistribuir, hay que preocuparse, yo diría, de la distribución de oportunidades en nuestros países, de empleo, de educación, de salud.

 

Por eso me parece tan importante que así como en esta cumbre queremos poner una parte importante de nuestros esfuerzos para aumentar el desafío de cómo mejorar el intercambio comercial entre nosotros y hacerlo más fluido, también debemos plantearnos otros desafíos igualmente significativos. Necesitamos definir políticas que promuevan más la competitividad entre nosotros, políticas de apoyo a la inversión en capital humano y físico, políticas que mejoren nuestra gestión de políticas sociales, políticas educacionales vinculadas al uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

 

Convendría aquí entonces estructurar un plan de enlaces mejor entre las distintas instituciones educacionales de todo el hemisferio.

 

Estos objetivos son ambiciosos, pero estamos aquí para trazarnos metas que apunten alto, muy alto. Debemos fijarnos metas que atiendan adecuadamente a las necesidades y preocupaciones de ciudadanos y ciudadanas del hemisferio.

 

Y así como ahora establecemos la vinculación entre un comercio más libre, que nos acerque a un crecimiento más acelerado, así también tenemos que fijarnos metas que un crecimiento más acelerado nos permita entonces mejorar la cohesión social en nuestros países.

 

Quisiera pensar que es posible, que así como en esta cumbre en Quebec queremos plantearnos un desafío grande para avanzar a un comercio más libre entre nosotros y mi país ha sido un abogado en esta dirección, claro y definido, con la misma fuerza quiero que ahora digamos que en una próxima oportunidad, de aquí a tres años, seamos capaces de plantearnos con seriedad un pacto de cohesión social para las Américas, donde así como decimos hoy “queremos libre comercio o queremos manejar bien la economía y tener un buen sistema democrático”, también nos fijemos tareas para nuestros pueblos que nos permitan decir ”sí, habrá más justicia social, habrá más oportunidades para todos, porque gracias a que crecemos en democracia podemos soñar con una educación mejor, con una salud mejor, con una vivienda mejor, con una justicia mejor.

 

El modo en que establezcamos la relación entre comercio, crecimiento y justicia social es tal vez el desafío máximo para explicar a aquellos que piensan que gritando un poco pueden hacerse escuchar mejor para tener igualdad de oportunidades. La igualdad de oportunidades se hace mediante el esfuerzo tesonero de todos.

 

Quisiera invitarlos a que, así como en estos próximos dos días aquí en Quebec estoy cierto de que vamos a alcanzar el éxito en lo que nos hemos propuesto para poder tener un área de libre comercio de las Américas como un desafío colectivo, también podamos plantearnos nuevas metas, en donde a partir del crecimiento que logremos podamos tener una mayor cohesión social en nuestras sociedades y de esa manera fortaleceremos, en último término, nuestra democracia y el respeto a los derechos de cada uno de nuestros ciudadanos.

 

Estaremos entonces cohesionando nuestras Américas en torno a una propuesta mejor, con seriedad, con trabajo y con dedicación, las mismas que vamos a tener en las deliberaciones que ahora comenzamos.

 

Gracias señor Primer Ministro por esta invitación que usted nos ha hecho para trabajar juntos en los próximos dos días. Estoy cierto de que regresaremos optimistas de lo logrado y con la convicción de que estamos más cerca de lograr un sueño de una comunidad hemisférica, con objetivos comunes que nos enorgullecen a todos.

 

3.      TÍTULO: DECLARACIONES AL CLAUSURAR CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

QUEBEC, CANADA  22 DE ABRIL DE 2001

 

Hay tres hechos esenciales que quisiera destacar: primero, la convicción de que sólo a través de la democracia y el respeto a los derechos humanos podemos avanzar y por ello la cláusula democrática es una medida concreta y específica para entender que tiene que haber una visión común democrática para poder forjar el futuro.

 

Segundo, es cierto que avanzamos para la configuración de un área de libre comercio de las Américas, pero sabemos que éste es un medio importante para crecer, para beneficiar a nuestros pueblos y para, a través del crecimiento, llegar a los más necesitados. En consecuencia, creo que este aporte en materia de lo que hacemos en libre comercio tiene que entenderse como un aporte para la mejora de nuestros pueblos.

 

Y tercero, creo que aquí somos capaces de avanzar con una propuesta concreta y un aporte muy concreto de Canadá en materia de educación y conectividad, que creo que apunta exactamente al tipo de desafío que vamos a tener en este siglo XXI que comenzamos.

 

Ultima reflexión muy breve, aquí nos une una historia y una geografía, pero mucho más importante es tener valores comunes compartidos sobre cómo construir un futuro y en estos tres temas sobre los cuales tomamos decisiones concretas, está implícita una visión de futuro, que me parece que es lo que hemos avanzado en esta III cumbre, y estoy seguro de que así vamos a contribuir mejor a que éstos sean los proyectos del Presidente Fox, el de las Américas en el siglo XXI.     

            

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