LOS DISCURSOS E INTERVENCIONES DE RICARDO LAGOS E, SON DIGNOS DE GUARDAR Y ESTUDIAR POR LOS NUEVOS POLITICOS.

viernes, 15 de agosto de 2008

PRECISIONES CONCEPTUALES DE LOS TÉRMINOS DE JUSTICIA: DIKAIOSYNE, DIKE Y TO DIKAION. LAS DIFERENTES CLASES DE JUSTICIA.

Indistintamente traducida en nuestra lengua el vocablo “justicia” de las voces originales dikaiosyne, dike y dikaion, resulta importante distinguir esas tres realidades. La dikaiosyne es la virtud de la justicia, como práctica de lo justo, del to dikaion, por lo que es una cualidad moral  individual y con vocación política o social, al contar con la dike. Esta es la justicia institucional, compuesta por las reglas de Derecho (legislación) y por la institución judicial; esta suma de “poderes” constituye el orden de la comunidad política (Pol. 1253 a, 37-38), cuya socialidad permite la dimensión plural y política de la virtud de la dikaiosyne.

 

 

El to dikaion es el concepto fundamental, el más utilizado por Aristóteles en las tres obras de referencia, ya que muestra el canon o medida de lo justo; es decir, la medida de las relaciones entre los individuos. Se diferencia de la justicia como virtud (justicia moral) y de la justicia como regla juridificada (justicia como institución). Es una suma armónica (Et., V, 1129 a, 34), ya que el to dikaion se puede expresar como la suma de lo legal y lo equitativo. Así lo expresa la definición contenida en la Retórica (1366 b, 9-10): virtud según la cual cada uno tiene lo propio, y según la ley. En opinión de García Soto, además de la conexión fáctica, existe una ligazón genética entre todas ellas (Op. cit., pág. 26). 

 

En cuanto a las clases de justicia, nos encontramos en primer lugar con la distinción entre la justicia total o perfecta, también llamada universal, que será la justicia en sentido lato; y por otra parte la justicia strictu sensu, que es la justicia parcial, dentro de la cual encontraremos tres cánones o medidas de esta justicia: la distributiva, la correctiva y la recíproca.

 

La justicia total se produce cuando la ley procura la práctica de la virtud hacia los demás. Si al sujetarse al nómos el hombre no obra en relación a otro, simplemente realiza una acción virtuosa; sin embargo, la iustitia universalis consiste en la práctica de todas las virtudes en las relaciones interpersonales, es decir, que se realiza –según manda la ley- lo más conveniente a los demás, al gobernante o a la comunidad. La observancia de los deberes del individuo consigo mismo queda fuera de este concepto. Si la virtud de cada ser consiste en la realización de lo que le es propio (Et., 1097 b, 25-34) el hombre, al existir como individuo y como miembro de la comunidad, podrá practicar la virtud en cualquiera de esos dos aspectos.

 

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