LOS DISCURSOS E INTERVENCIONES DE RICARDO LAGOS E, SON DIGNOS DE GUARDAR Y ESTUDIAR POR LOS NUEVOS POLITICOS.

viernes, 15 de agosto de 2008

LAS CLAVES INTERPRETATIVAS Y VALORATIVAS DEL DISCURSO DEL PRESIDENTE RICARDO LAGOS ESCOBAR.

LAS CLAVES INTERPRETATIVAS Y VALORATIVAS DEL DISCURSO DEL PRESIDENTE RICARDO LAGOS ESCOBAR.

 

Nosotros opinamos que, para elaborar un juicio crítico, si es que es posible , guardando el debido respeto,  sobre la calidad oratoria de Ricardo Lagos Escobar  hemos de partir de cinco supuestos fundamentales:

 

Primero: la oratoria es el arte de la palabra articulada y, por lo tanto, exige el dominio de los diferentes procedimientos lingüísticos -los fónicos, los gramaticales y los léxicos- y, sobre todo, destreza para emplear los recursos literarios. Recordemos que el fundador de la Retórica, Gorgias de Leontinos proclamó el valor expresivo de los tropos y de las figuras del discurso, y destacó, especialmente, la importancia retórica de la antítesis y del paralelismo. Estas dos figuras, como es sabido, fundamentan su poder persuasivo, no sólo en principios lógicos –el de identidad y el de contradicción- y en el funcionamiento binario del razonamiento, sino también en los antagonismos mitológicos entre Marte y Venus, Apolo y Dionisos e, incluso, entre Caín y Abel; entre lo que los psicólogos designan como los grandes estímulos de la acción: el principio del placer y el principio de la realidad. Recordemos que Aristóteles destaca la importancia de la metáfora y de la composición periódica, en la que la antítesis juega un papel primordial. Las imágenes, afirma, confieren al discurso, no sólo elegancia, sino también fuerza expresiva y capacidad comunicativa: no sólo se establecen semejanzas entre objetos próximos o distantes, sino que, además, se acrecienta el poder persuasivo de las propuestas. Según el Estagirita, la habilidad para elaborar metáforas y para dotar de ritmo al discurso es una facultad común al rétor y al poeta: es la encrucijada en la que convergen la Poética y la Retórica ya lo ha dicho muy bien José Hernández G  de la Universidad de Cadiz  a  propósito de la discursiva y oratoria de Castelar en España.

Este autor, Hernández  Guerrero, ha sido base fundamental en nuestros  intentos  de acercamiento a la ciencia del discurso en general  y  que desde luego agradecemos. No podemos negar que somos seguidores de sus estudios y que estamnos fuertemente motivados por ellos.  José osé Hernández Guerrero

Debemos tener en cuenta, además, que, según los sensualistas, el fundamento de este comportamiento estriba en la capacidad de asociación de los sentidos. Cuando los sentidos perciben dos objetos físicamente próximos o unidos, los relaciona primero y los identifican después. Aquí reside la raíz profunda del funcionamiento de los significados connotativos. Advirtamos, por ejemplo, cómo la publicidad actual aplica este principio y comprobemos cómo en los anuncios de coches, por ejemplo, se incluyen otras imágenes dotadas de singular poder de evocación.

Desde luego en la revisión que se haga de los cientos de discursos del presidente Ricardo Lagos vamos a encontrar estas características

 

Segundo: la oratoria no es sólo el empleo de la palabra, sino la utilización del lenguaje del cuerpo entero. Los significantes, los portadores de significados son, además de los sonidos articulados, la figura corporal, la imagen física del orador, las expresiones de su rostro, los gestos de sus brazos y de sus manos, y los movimientos del cuerpo entero. Por eso la oratoria se relaciona con la escultura y con el teatro. Cuando vemos al Presidente Lagos en las intervenciones en la Televisión, en los programas de noticias , en sus intervenciones en las Naciones Unidas , en general en cualquier parte, es él. Su semblanza propia que lo caracteriza. No vemos posturas extrañas a su ser. Es él y punto.

 

En tercer lugar, la oratoria participa del arte musical. El discurso es otro desde Lagos es, y eso es lo que habría que analizar detenidamente en la obra del gran orador. Se debería estudiar la amplitud –soberbia- del  discurso Lagos , su flexibilidad, su movimiento y, sobre todo, el ritmo musical, la magnífica musicalidad de este estilo único

 

Para valorar adecuadamente este aspecto, hemos de tener en cuenta que el ritmo es un fenómeno cósmico, físico, biológico y psíquico que llega a alcanzar una dimensión cultural a través de un dilatado proceso de asimilaciones. El hombre adquiere conciencia del ritmo exterior e interior a él a partir de las experiencias continuas que va viviendo. López Estrada afirma: “La naturaleza considerada como el contorno primario y elemental del hombre, impone ritmo a un gran número de sus manifestaciones; este principio tiene bases biológicas, pues casi todos los proceso vitales poseen sentido rítmico. La vida del hombre se gobierna a través de los ritmos cardíacos, hepáticos, cerebrales, tiroideos, etc.”

 

El ritmo, fenómeno sensorial, posee –hemos de reconocerlo- una extraordinaria fuerza persuasiva. Ya en los fragmentos de Gorgias, podemos descubrir un intento explícito de dotar de ritmo a los períodos y, sobre todo, a la cláusula, como procedimiento válido para lograr la persuasión. Nuestras experiencias cotidianas nos muestran cómo el ritmo y la melodía nos predisponen para la recepción favorable, para la aceptación física y espiritual de los mensajes. Con el ritmo y con la melodía se posibilita el camino en compañía. La sintonía física y acústica facilita la comprensión y la aceptación del mensaje y propicia una vibración afectiva común.

 

En cuarto lugar, hemos de aceptar que la oratoria no está constituida sólo por un discurso correcto y bello, sino, sobre todo, por un mensaje eficaz: la oratoria es el arte del lenguaje persuasivo, el que hace cambiar de pensamiento, de actitudes o de conductas. Esto es lo que ha pasado con el Presidente Lagos y su discurso en general, provocó un cambio en la ciudadanía , un cambio permanente. Opinamos que ésta es la base teórica sobre la que se debe plantear la construcción y el juicio de los discursos oratorios, éste es el criterio que determina si un hecho retórico es aptum, decorum, accomodatum o decens. La utilitas de la causa es el principio que inspira la armonía de todos los factores que componen el discurso y la coherencia de todos los elementos que guardan alguna relación con él, con el orador y con el público, es el fundamento de las cinco fases de la elaboración y, en una palabra: ésta es la clave de su unidad y de su calidad. Como afirma López Eire:

 

Para saber si un acto de habla o un discurso es afortunado, hay que atender a algo más que a su gramaticalidad; hay que examinarlo en relación con los participantes, con su cotexto (su contexto lingüístico inmediato), con su contexto (que abarca todos los textos posibles en los que cabe una expresión determinada) y con la situación de la comunicación en la que el hablante y el oyente se encuentran en ese preciso momento, que comprende toda una larga serie de elementos que va desde el código que emplean y las reglas con las que lo manejan, hasta su situación económica, social, política, cultural, sus creencias religiosas y sus concepciones del mundo, e incluso el concepto que cada uno tiene de sí mismo y del otro. (1995: 147-148)

 

La definición tradicional de la Retórica como "arte de la persuasión" se convierte, de esta manera, en el criterio objetivo para establecer las mutuas relaciones de las tres funciones del discurso oratorio -docere, delectare y mouere - y, sobre todo, en el principio básico para organizarlas jerárquicamente. Su validez depende de la manera específica de contribuir a la persuasión.

 

Y en quinto lugar, hemos de reconocer que la oratoria no sólo transmite ideas, sino que, además, estimula sensaciones, promueve sentimientos y alienta emociones. La moción afectiva, tanto el ethos -affectus mites atque compositi- como el pathos -affectus concitati-, tienen como finalidad provocar un consenso emocional; es un impulso que pretende cambiar la opinión del oyente y, en consecuencia, su estimación y su comportamiento. En Lagos Escobar, desde que que es nombrado Presidente se da esta característica en plenitud y fue , como se ha visto en encuestas, de menos a más y finaliza con una adhesión ciudadana de más de 75 % , porque cambió la opinión de sus oyentes, los estimuló permanenetemente , cambio los comportamientos con su mensaje.   Los rétores antiguos incluyeron estas funciones en la parte de la peroratio dedicada al movimiento de los afectos. Los griegos la caracterizaron como éidos pathetikón (Quintiliano la parafrasea con la fórmula ratio posita in affectibus), y es la forma adecuada para suscitar emociones que, como es sabido, intensifican o cambian las valoraciones. Los loci que la caracterizan se agrupan en dos clases que reiteramos :

 

La indignatio, que Cicerón define como "una enunciación mediante la cual se logra suscitar odio por un hombre, o un profundo desdén por una acción" (De inventione, I, 53, 1000).

La conquestio (o conmiseratio) "compasión", con la que se logra mover la piedad de los oyentes y provocar su participación emotiva. Los lugares comunes de la conmiseratio pertenecen a la esfera de los `casos de fortuna´ (fortuna adversa, circunstancias lamentables, enfermedad, etc.).

Hemos de advertir que la persuasión -la aceptación de una idea, la identificación con una doctrina o la creencia en unos dogmas- es un proceso mental más emocional que racional, más psicológico que lógico.

 

Es comprensible, por lo tanto, que en toda la tradición retórica se insista en que el orador que pretenda controlar las emociones para estimular determinadas conductas, deberá conocer sus mecanismos, ya que, como reconocen los autores clásicos (Aristóteles, Cicerón, Quintiliano, etc.), la torpeza emocional arrastra consecuencias graves. En la actualidad -teniendo en cuenta la eclosión sin precedentes de investigaciones filosóficas, psicológicas y neurológicas que, sobre la emoción, se ha producido durante la última década- hemos de exigirle al orador que posea una comprensión científica del dominio de los comportamientos irracionales.

 

Vamos a encontrar en los discursos del Presidente  Ricardo Lagos Escobar un singular sentido de equilibrio, de la armonía, de la proporción y de la unidad arquitectónica de los discursos y hemos de examinar sus textos y hemos de analizar el carácter o la textura de sus párrafos. En su estudio, tras identificar y clasificar los diferentes elementos con los que construye el edificio de sus discursos, descubrimos  la estructura que les proporciona coherencia. Esa estructura, obviamente es justificación  de el nivel de acptación que la ciudadadanía ha tenido respecto del discurso del Presidente y que lo ha llevado a tremenda aceptación ciudadana. Estos aspectos , deben ser valorados y considerados  y son de enorme  importancia para los políticos, para los estudiantes  de carreras como Derecho, Periodismo, Ingeniería, Ciencias Poíticas, Educadores, etc , que quieran tener una participación futura en política.

 

El Presidente  Ricardo Lagos Escobar  inicia el discurso, por lo general , muchas veces con una oración gramatical, simple, clara, breve, categórica, formulando una proposición general. Sigue, para demostrar la tesis propuesta, una enumeración de hechos, de ordinario históricos. Estos hechos variados, hasta heterogéneos entre sí, quedan articulados con la proposición general, o mejor diríamos, injertados a la misma, ya que se nutren del tronco común y contribuyen a la vida de la idea madre, prestando lozanía al conjunto.

 

Estos elementos seducen por su variedad; resaltan por el corte sobrio de la frase que las expresa, por lo justo del calificativo sintético, que les agrupa y les define, por la fuerza del epíteto, y por la acertada separación de las cláusulas: separación que consiente al orador pausas repetidas, a beneficio de las cuales puede respirar acompasadamente y sostener el aliento necesario, la subida entonación declamatoria exigida por su alti-elocuencia. Esto lo vemos en una gran gama de discursos del Presidente lagos . especialmente en aquellos  realizados en ambientes más sofisticados y técnicos , como en los  ámbitos políticos propiamente tales.

 

Se cierra – por regla general -  con una conclusión igualmente breve, sentenciosa, absoluta, en la que aparece diáfana la proposición, sentada y remachada por modo tan terminante. La manera del Presidente  Ricardo Lagos Escobar corresponde exactamente con la gran ley de la integración y desintegración, descrita por algunos estudiosos en la materia , que preside la función lógica del pensar, lo mismo que las manifestaciones todas de la vida.

 

Usa, acaso también abusa, de la figura "repetición" bajo su forma genérica y bajo sus formas específicas, con lo cual logra, además, la idea o pasión que le domina; usa, y eventualmente  abusa de la "antítesis", tanto en las grandes concepciones como en los menudos giros ornamentales, sin caer, sin embargo, en simples juegos de palabras, en contrastes triviales, ni simétricas contraposiciones: Y siempre la "antítesis" es sabia, natural, no prevista: la de los afectos, de las imágenes o de las circunstancias. El careo, el parangón, el símil, la oposición, lo contrario, lo opuesto, la antinomia, surgen a cada paso, estableciendo la diferenciación propia para definir cada una de sus ideas por las contrarias.

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