LOS DISCURSOS E INTERVENCIONES DE RICARDO LAGOS E, SON DIGNOS DE GUARDAR Y ESTUDIAR POR LOS NUEVOS POLITICOS.

viernes, 15 de agosto de 2008

DISCURSOS DICIEMBRE 2000 PRESIDENTE LAGOS

DICIEMBRE 2000

 

1.      TÍTULO: MENSAJE DE FIN DE AÑO  PALABRAS DE S.E. EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, RICARDO LAGOS, EN MENSAJE DE FIN DE AÑO

SANTIAGO, 31 de diciembre de 2000

 

Amigas y amigos:

 

Junto a mi esposa Luisa y a mis hijos Ximena, Ricardo, Hernán, Alejandro y Francisca, deseamos sumarnos esta noche a todas las familias chilenas que se preparan para recibir el año nuevo.

 

Es un momento muy especial. Cada uno de nosotros, en el núcleo más íntimo de su hogar, mira hacia atrás el año que se va, reflexiona acerca de lo que hizo bien, de lo que no hizo tan bien y de lo mucho que nos ha faltado por hacer.

 

A mí en este año 2000 me correspondió asumir como Presidente de la República, como Presidente de todos ustedes. Qué duda cabe, esto ha significado un cambio importante en mi vida y en la de mi familia. Sin embargo, seguimos siendo los mismos chilenos de clase media que hemos sido siempre.

 

En mi condición de Presidente, he puesto lo mejor de mí para que en Chile exista más crecimiento, que exista la paz entre nosotros, que cada chileno sea tratado con la dignidad que se merece y que el futuro de cada uno de nuestros hijos esté asegurado hacia adelante.

 

Esta ha sido una experiencia difícil pero muy, muy gratificante. En todo momento he sentido el respaldo de los míos, de mi familia y, por qué no decirlo, de muchos de ustedes mis compatriotas que me han alentado. Les doy las gracias por este apoyo.

 

Sin embargo, en estos momentos un poco mágicos de final de año, en que se unen las ganas de dejar atrás los sufrimientos y surge la esperanza de un año que está por llegar, quiero saludar especialmente a aquellas familias que sufrieron, que todavía sufren, el drama de no tener trabajo, no tener empleo. Saber que no logramos bajar los niveles de desempleo tan rápido como queríamos fue, tal vez, el principal golpe que tuve en este primer año como Presidente de la República.

 

Fue un año difícil. La economía creció tal como lo habíamos dicho, pero no se han creado suficientes empleos. Estoy seguro que las condiciones van a mejorar mucho el próximo año, el 2001 va a ser mejor, ese 2001 que comienza en un rato más.

 

Mi Gobierno va a seguir trabajando sin descanso para aumentar el empleo, hacer que la economía siga creciendo y para que este crecimiento llegue a cada una de las familias de Chile. Ese es el compromiso que quiero asumir esta noche con ustedes.

 

Sin embargo, a pesar de las dificultades, este ha sido un año importante para Chile. No puedo ocultarles queridos amigos que me siento orgulloso de estar a la cabeza de un país que este año fue capaz de tener tremendos logros, un país que creció como pocos en el mundo, que fuimos ejemplo de elecciones limpias y competitivas, que ha profundizado el rol de cada una de las instituciones de la República más allá de las situaciones complejas que ha debido encarar.

 

Modernizamos la Justicia, dignificamos la relación entre el Estado y los ciudadanos, estamos trabajando intensamente para que todos los habitantes de esta tierra tengan una mejor salud, una mejor educación para cada uno de nuestros hijos, mejores casas, en definitiva, condiciones de vida más dignas y más humanas, especialmente para los más humildes de Chile.

 

Por eso puedo decir esta noche que estoy contento, estoy entusiasmado por la tarea que ustedes me han encomendado. Tengo optimismo porque estoy seguro de que llegaremos a la meta que nos hemos propuesto. En el año 2010, cuando Chile, nuestro país, cumpla 200 años de vida independiente, seremos capaces de dejarle a nuestros hijos, a nuestros nietos, un país mucho más desarrollado, con oportunidades para cada hijo de esta tierra, para que todos tengan iguales posibilidades: aquél que nació en el campo o en la ciudad, en cuna dorada o cuna humilde.

 

Mi compromiso es que cada chileno y chilena sienta que tiene iguales posibilidades. Para eso necesitamos un país próspero, un país libertario, un país hondamente democrático con una Constitución que represente el sentir de todos los chilenos y chilenas; un país tolerante, respetuoso de las diferencias, que acoge a todos sus hijos por distintos que sean, también especialmente a los más discapacitados; un país tan orgulloso de sus tradiciones como abierto a los vientos del futuro, que tiene las raíces en el pasado pero que con esas raíces construye el futuro. Este es el sueño que día a día estamos haciendo realidad.

 

Es cierto, Chile ha cambiado, ha cambiado en los últimos diez años desde que recuperamos la democracia. El país de hoy es muy distinto al de 1990 y esperamos que el país de hoy también sea muy distinto al que vamos a construir, mucho mejor, el 2010.

 

Hemos recuperado la capacidad de convivir en la diversidad, no nos tratamos como enemigos. Muchos chilenos, millones, han salido de la pobreza. Quedan muchos más, por eso trabajamos. A pesar de los problemas de los últimos años, hay crecimiento. Chile ha multiplicado sus riquezas. Nuestra economía es sana y vigorosa. Chile hoy de nuevo recupera su sitial en América Latina y se presenta ante el mundo como un país seguro, confiable, como lo dijimos, un país que aspira a ser la estrella de este nuevo milenio que se inicia.

 

Por eso, esta noche en que cada uno expresa sus deseos para el año que está por nacer -sin perjuicio de mis deseos personales dirigidos a mi familia-, como Presidente de la República permitan que les dé a conocer mi deseo que es muy simple: que reine entre nosotros chilenos y chilenas la unidad y el optimismo. Les pido a cada uno de ustedes que no se dejen inundar por el pesimismo, por la desconfianza, por el derrotismo, que no se dejen arrastrar por la mala onda, como dicen los lolos hoy día, que enfrentemos el futuro con optimismo, con confianza en los demás, mirando con entusiasmo lo que podemos lograr todos juntos, con una actitud más solidaria, con más energía para alcanzar las metas que nos hemos propuesto.

 

Quiero terminar deseándoles a cada uno de ustedes, a nombre de Luisa y del mío propio, que se cumplan vuestros deseos de bienestar, que tengan un buen año en el año que se inicia y este deseo quisiera dirigirlo especialmente a aquellos compatriotas nuestros que están más solos esta noche: ancianos y ancianas que están en una casa de reposo, a los enfermos que están hospitalizados, a los compatriotas que incluso esta noche mendigan en las calles para poder vivir, a aquellos otros que están fuera de Chile que sueñan con la Cordillera de Los Andes, a aquellos que están privados de libertad porque han cometido alguna falta en la sociedad, a nuestros hermanos de las minorías étnicas que a veces se sienten, con razón, marginados y para quienes tenemos que avanzar más rápido.

 

También quisiera referirme a los miles de chilenos y chilenas que esta noche están trabajando en telecomunicaciones, en energía, en centros de salud, en la defensa nacional y el orden público y tantos más que velan por la paz de todos nosotros para que celebremos bien este año; y quiero también, con especial cariño, expresar mis deseos de bienestar a aquéllos que no son chilenos pero que han llegado de otras tierras a convivir con nosotros: bienvenidos a Chile y siéntanse aquí como en su propio hogar.

 

Que tengan todos ustedes un feliz año nuevo y tengan un buen 2001 de paz y prosperidad. A todos y a cada uno a lo largo y a lo ancho de Chile, un feliz año 2001.

 

Muy buenas noches, muchas gracias y ahora a festejar la llegada de un nuevo año. Gracias

AÑO 2000  se exponen 39 intervenciones y discursos del Presidente  de la República

 

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